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La práctica de golf ha ido creciendo y es cada vez más frecuente entre la población de nuestro país, que antes lo veía como un deporte elitista y en cambio, ahora, se ha hecho un hueco en nuestra sociedad.

Pensar que el golf está exento de producir lesiones es uno de los errores más comunes entre aquellos que lo practican, ya que se juega a un ritmo más lento que otros deportes y parece ser de bajo impacto, llegando incluso a considerarse como un pasatiempo o un momento de ocio entre amigos. Esta creencia hace que los jugadores no se preparen correctamente y eviten realizar un calentamiento previo para impedir que se produzca una lesión.

La mayor parte de los traumatismos relacionados con esta actividad son, por tanto, producidos por una mala técnicano haber calentado previamente o por un sobreesfuerzo. Además, las características del golf obligan a estos deportistas a adoptar una serie de posturas y movimientos de torsión un tanto bruscos que además son siempre al mismo lado. Esto genera desequilibrios en toda la musculatura del deportista.

Las patologías más frecuentes en el golf se producen por sobrecarga y afectan a la región lumbar, muñeca, hombro y codo. Estas lesiones también dependen del tiempo que lleven practicando este deporte, ya que las más frecuentes en los amateurs son las localizadas en la región lumbar, mientras que los profesionales tienen más problemas en las lesiones localizadas en la mano y la articulación de la muñeca.

En el golf todos los golpes cuentan con dos componentes igualmente importantes: por un lado la fuerza, y por otro, la técnica y precisión. La brusquedad del propio impacto contra la bola supone, por sí misma, un riesgo para todo el sistema músculo-esquelético del deportista, que junto a una forma física escasa o una preparación insuficiente incrementa la posibilidad de sufrir una lesión.

Destaca, por tanto, la epitrocleitis, epicondilalgia medial o “codo de golfista”, que es una patología caracterizada por un fuerte dolor en la parte interna del codo como resultado de una tensión mantenida o por sobreesfuerzos reiterados. Suele producirse como consecuencia de una irritación del tendón y del hueso, por sobrecarga de los músculos que están encargados de flexionar la muñeca y los dedos. Esta patología, si no se trata, genera una gran dificultad para coger algunos objetos y dolor en determinadas posiciones. El codo del golfista aumenta su incidencia cuanto mayor es la edad del jugador y puede evitarse con una sujeción más suave del palo de golf, que en este caso disminuiría la tensión sobre los músculos del antebrazo y su inserción en el codo.

Otras de las patologías más frecuentes en la práctica de este deporte son la tendinitis, la artrosis o las lesiones en el hombro:

La tendinitis es una de las dolencias más normales en el golf. Se produce por el continuo movimiento de los tendones que pueden terminar por inflamarse y desestructurarse. Comienza como una molestia en la zona, pero si no se trata correctamente, llega a producir fuertes dolores, incluso de forma continuada, al realizar cualquier tipo de esfuerzo. Para paliarla, es necesario buscar la regeneración del tejido, por lo que debe recibir un descanso de la zona y posterior rehabilitación.

En el caso de la artrosis, se trata de un desgaste del cartílago del hombro. Suele ser un trastorno progresivo y con el tiempo llegar a limitar la movilidad bastante, aunque también puede surgir como consecuencia de fracturas en la zona de la articulación que generan daños en el cartílago.

Las lesiones en el hombro son diversas y se producen por algún golpe. La separación del hombro es una de las más frecuentes, también conocida como “esguince acromioclavicular”, que consiste en el desgarro de los ligamentos que unen la clavícula a la articulación que la conecta con el omoplato. Otra posibilidad es la dislocación del hombro, también conocida como “luxación”. Cuando se produce, los huesos se separan e impiden el correcto funcionamiento de éstos. Su principal síntoma es el dolor en el hombro y el brazo superior.

Para que los gestos en este deporte sean fluidos y el deportista presente una correcta movilidad y tratamiento, FISIOMATALEÑAS ofrece una serie de técnicas terapéuticas personalizadas para evitar sufrir lesiones en la práctica del golf o, en el caso de que ya se padezcan, evitar que se conviertan en una dolencia crónica.

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