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El vendaje neuromuscular se realiza con una fina venda muy elástica fabricada en látex. Se aplica al paciente de forma estirada, retrocediendo tras ser aplicada, dándose una fuerza de tracción en la piel o músculo. Todo esto, permite una amplitud de movimiento mayor comparada con las vendas tradicionales y pueden dejarse durante varios días.

La venda se aplica en tensión en la zona afectada, vendando desde el origen del músculo hasta su inserción. Una vez puesta, se frota para activar el adhesivo sensible a la presión y el calor. Las fibras de algodón permiten la evaporación y secado rápido, permitiendo un uso más duradero que alcanza los 4 días. El efecto de la venda depende del uso y de cómo se aplica.

La facilitación muscular, reducción de las agujetas, inhibición del dolor, reducción de la fatiga muscular y la recuperación mejorada, son algunos de los beneficios directos que proporciona el vendaje neuromuscular. Además está demostrado que mejora el flujo linfosanguíneo, reduce el edema y corrige el alineamiento de los músculos.

El vendaje neuromuscular se puede aplicar de tres modos o técnicas distintas. Por un lado, está el modelo en forma de “I”, generalmente usado en zonas pequeñas o lineales. Por otro, destinado para músculos grandes, se usa la forma de “Y”. Por último, la forma de “X”, es usada para músculos más grandes y largos. Al levantar la piel, aumenta el espacio bajo la misma e incremente el flujo sanguíneo y la circulación de fluidos linfáticos.

Tras la introducción de este tipo de vendaje, diversos especialistas de la medicina como fisioterapeutas, médicos, medicina deportiva, etc., han reconocido y usan diariamente esta modalidad con gran satisfacción. Su eficaciaseguridad, y la comodidad de aplicación son los argumentos principales que recomiendan su utilización. Estas vendas ofrecen al individuo las ventajas terapéuticas durante las 24 horas del día.

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